En mayo de 2026, veinte países iberoamericanos se reunieron en Bogotá para hacer algo inusual en la política cultural de la región: acordar. El resultado fue REDARTES, la primera red formal de educación artística y cultural del continente, con Colombia en la presidencia y la OEI como secretaría técnica. El evento fue histórico por su escala, por su voluntad política y por algo más difícil de lograr: por el entusiasmo genuino de quienes lo protagonizaron.
¿Para qué sociedad estamos educando la sensibilidad?
El ruido de fondo que nadie nombró
Lo que el Congreso sí logró — y no es poco
El punto ciego del Congreso
El arte como práctica de atención
- Dibujar exige mirar de verdad.
- Bailar exige escuchar el propio cuerpo.
- Tocar un instrumento en grupo exige sincronizar la atención propia con la de otros.
- Escribir desde la experiencia exige detenerse ante lo que normalmente se pasa de largo.
El arte no es terapia. Pero tampoco es neutral.
ArteMental — Observatorio 2026La pregunta que REDARTES todavía puede hacerse
La pregunta que sigue abierta
Este texto surge desde ArteMental, proyecto de investigación en neuroartes y artes para el bienestar mental, que sigue de cerca la construcción de la agenda iberoamericana de educación artística y cultural desde una perspectiva de salud, percepción y presencia.

2 Comentarios
Gracias, Catalina, por plantear esta pregunta fundamental para el futuro de la educación artística. Como docente de arte y profesora de Kundalini Yoga, te agradezco que hayas resumido la visión que tengo sobre cómo compartir el ser artista con mis alumnos. Principalmente porque, como mujer y artista, también es un reto diario relajarme lo suficiente para centrar mi atención y conectar más profundamente con mi oficio. Ahora, pertenezco a la generación que conoció el mundo antes y después del internet y de las redes sociales, y, por lo tanto, siento que necesito aún más presencia y apertura para entender y aceptar las nuevas formas de pensar y expresarse de mis alumnos. Dicho esto, en este nuevo año escolar, mi intención va a ser vivir la pregunta que haces: «¿Qué formas de sensibilidad necesita hoy una sociedad que no sabe cómo estar quieta?» Porque si bien para mí esta sensibilidad se educa en el silencio, la observación neutral y el sentir profundo, quizás sea otra para la juventud de hoy en día. ¿Recién me preguntaba de dónde nace esta fascinación de mis alumnos por la estética manga o por los videojuegos? ¿Qué sensibilidad se despierta en ellos al conectar visual y corporalmente con ello? Ahora sí me fui por las ramas, pero agradezco nuevamente muchísimo tus planteamientos. Quedo atenta a aprender y discutir más sobre el asunto.
Julie, qué comentario tan bello y generoso. Gracias por tomarte el tiempo de leer, pensar y devolver la pregunta desde tu propia experiencia como artista, docente y mujer.
Me parece muy valioso lo que planteas: esa tensión entre el silencio, la observación y el sentir profundo —tan necesarios para la práctica artística— y, al mismo tiempo, las nuevas formas de sensibilidad que aparecen en los estudiantes a través del manga, los videojuegos, las imágenes digitales y los lenguajes visuales contemporáneos.
Creo que ahí hay una pregunta fundamental para la educación artística hoy: no solo cómo “recuperar” la atención, sino cómo comprender las nuevas maneras en que los niños y jóvenes atienden, se vinculan, se emocionan y construyen mundo.
Quizás el reto no sea oponer el silencio a lo digital, o la contemplación a la cultura visual actual, sino encontrar puentes sensibles entre esos territorios. Enseñarles a mirar con más profundidad aquello que ya les fascina. Ayudarles a descubrir qué hay detrás de una imagen, de un personaje, de una estética, de una experiencia corporal o visual que los convoca.
Gracias por llevar la reflexión hacia ese lugar. Me quedo también con tu pregunta: ¿qué sensibilidad se despierta hoy en ellos cuando conectan visual y corporalmente con estos lenguajes? Creo que ahí hay mucho por conversar, investigar y aprender juntas.