En este taller, cada persona es invitada a habitar sus emociones con amorosidad y presencia. A partir de una dinámica inicial basada en la flor que representa su estado emocional, se inicia un recorrido reflexivo hacia la escritura o la expresión visual, según el recurso artístico que cada participante elija de manera libre. Es un proceso cuidadoso, acompañado por momentos de diálogo, silencio y creación, donde se fortalece el bienestar emocional y la escucha interior. Se prioriza el respeto, la confidencialidad y la contención como pilares de este espacio de autocuidado colectivo.