
Guía esta experiencia desde el arte como práctica de conexión y transformación, invitando a habitar las manos, dar forma a la intención y sembrar un gesto con sentido. Maestra en Artes Visuales, docente e investigadora en Historia del Arte y educación en museos. Formada en Arte Terapia Antroposófica (2015–2020).

Al sol y al aire. Dejarlo por 2 días para que se transforme en material más firme.

Agregar la tierra directamente dentro del cuenco. No es necesario dejarla hasta el borde.

Cubrir la semilla con una fina capa de tierra (máx. 1 cm). No enterrarla demasiado profundo.

Mantener la tierra húmeda (no encharcada) y ubicar el cuenco en un lugar con luz natural indirecta.
Evita el exceso de agua: la tierra debe sentirse húmeda, no encharcada. Si la superficie se seca, rocía suavemente en lugar de verter agua. No expongas el cuenco a sol directo prolongado una vez sembrado. La germinación puede tardar algunos días: cada proceso tiene su ritmo. Si el cuenco presenta pequeñas grietas, es parte natural del secado. Mantén el espacio limpio y tranquilo: este es un momento de cuidado.
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